EL REGALO ESPECIAL
Era el octavo cumpleaños de María. Sus padres le prepararon la mejor fiesta posible y sus amigos le dieron estupendos regalos. Hasta que llegó el turno de su abuelo.
Él le dio una gran caja de lápices de colores; había muchos, pero parecía una caja vieja y antigua. Ella, nada más verla, la dejó en un rincón. Pero pasadas unas semanas sintió curiosidad y empezó a pintar con ellas.
Dibujó un enorme trozo de sandía. Tenía tan buena pinta que era capaz de pegar un mordisco al papel. Y sin darse cuenta el trozo de sandía apareció ante sus ojos. La sorpresa fue mayúscula.
Su abuelo, en plena siesta que se encontraba, se sobresaltó por el fuerte abrazo de su nieta.
Candela Córdoba